martes, 29 de julio de 2025

⚖️ Un país donde el Fiscal General va al banquillo… y nadie dimite

La noticia aún no ocupa portadas. No ha causado terremoto político. Ni siquiera ha provocado, ni provocará, dimisiones.

Pero es una bomba institucional con la mecha encendida:

El Fiscal General del Estado será juzgado por un delito de revelación de secretos.

¿Nos hemos acostumbrado tanto al descrédito que ya no nos inmuta ver al máximo representante del Ministerio Público sentado en el banquillo?

¿Qué más tiene que pasar para que alguien asuma responsabilidades?


🧨 La Fiscalía, al servicio de todos… no del poder

El Fiscal General no es un cargo menor. Representa la independencia de la acusación pública frente al poder político, económico y mediático.

Es quien debe proteger la legalidad por encima de intereses partidistas.

Por eso, que el máximo responsable de la Fiscalía esté acusado de vulnerar la ley que debe defender, y aún así permanezca en su puesto, es el colmo de la impunidad institucional.


❌ ¿Y el Gobierno? Silencio absoluto

Que el Ejecutivo no haya pedido su cese inmediato es otra prueba del deterioro de la ética pública en España.

Porque cuando un fiscal general imputado ni dimite ni es cesado, el mensaje al ciudadano es claro:

La ley es para ti, no para nosotros.


🗣️ ¿Qué pensarán los jueces, fiscales y funcionarios honestos?

¿Con qué autoridad puede hablarse de regeneración democrática si el responsable máximo del Ministerio Público seguirá acudiendo a actos oficiales mientras espera juicio?

¿Con qué cara se puede pedir confianza en las instituciones?


🧩 Conclusión: no es una anécdota, es un síntoma

Lo que estamos viendo no es un caso aislado, es la evidencia de un sistema que ha perdido la vergüenza.

El Fiscal General al banquillo.

El Gobierno calla.

Y los ciudadanos… asistimos atónitos.

Pero ojo: cuando lo escandaloso se normaliza, la democracia se degrada sin hacer ruido.

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