Cada vez más ciudadanos —sin ser racistas, sin votar a partidos extremos, sin vivir del odio— se hacen preguntas incómodas que los gobiernos y muchos medios evitan responder:
- ¿Por qué crece la inmigración irregular sin control efectivo?
- ¿Por qué no se distingue entre el que huye y el que viene a delinquir?
- ¿Qué hay de cierto en que Marruecos está vaciando sus cárceles y enviando a los peores a Europa?
Preguntar esto no es xenofobia. Es sentido común. Y silenciarlo solo alimenta la crispación.
🌍 Regular ≠ Irregular: no son lo mismo, y deben tratarse distinto
España necesita inmigración regular, legal, formativa, ordenada.
Pero abrir la puerta a todos sin distinción, sin control y sin integración no es solidaridad. Es irresponsabilidad.
- Un inmigrante regular cumple requisitos, paga impuestos, respeta leyes y se integra.
- Uno irregular entra sin permiso, sin identificación, sin garantías de conducta ni arraigo.
Confundir ambos perfiles es un insulto al inmigrante que hace las cosas bien.
🛶 Pateras y realidad: ¿de verdad son refugiados?
Las imágenes que vemos ya no son las que nos mostraban hace años.
No llegan familias desnutridas. No llegan niños llorando ni madres escapando del horror.
Llegan, en su mayoría, hombres jóvenes, sanos, fuertes, con móvil, ropa de marca y zapatillas Nike.
En muchos casos, con más músculo que papeles.
No vienen a morir de hambre: vienen a vivir mejor.
Eso en sí no es delito. Pero no hay país en el mundo que pueda absorber una entrada masiva y sin filtro sin consecuencias sociales, económicas ni de seguridad.
❓ Marruecos, cárceles y silencio oficial: ¿mito o realidad?
Circulan informes, rumores y testimonios sobre la expulsión deliberada de presos marroquíes hacia Europa, especialmente España.
El método sería simple: liberar a ciertos reclusos a cambio de que se embarquen rumbo a Europa.
¿Es cierto?
Las autoridades callan. Los medios lo ignoran.
Pero los datos de reincidencia delictiva entre algunos inmigrantes recién llegados hablan por sí solos.
Si esto es cierto, no es migración. Es chantaje. Es exportación de delincuencia.
💸 Inmigración irregular = negocio de mafias (¿y de Estados en connivencia?)
Pocos se atreven a decirlo abiertamente, pero cada vez más datos apuntan a una verdad incómoda:
la inmigración irregular mueve millones… y no solo para las mafias.
Las rutas desde África y Asia están controladas por redes criminales altamente organizadas.
- Se paga por plaza en una patera como si fuera un asiento de avión.
- Se compran pasaportes falsos, rutas alternativas, protección para cruzar fronteras.
Y en muchos casos, esos movimientos no serían posibles sin la “vista gorda” de ciertos Estados de origen o tránsito, que usan la migración como chantaje geopolítico o vía de escape de presión social interna.
¿Estamos ante una crisis humanitaria o ante un negocio global de personas?
El silencio de las instituciones internacionales ante este modelo habla más que mil discursos bienintencionados.
🧨 ¿Invasión silenciosa?
No hablamos de un ataque militar, claro.
Pero cuando miles de personas entran de forma irregular, sin identidad ni control, en un país que no puede asumirlo… eso es una forma de invasión, aunque no lleven armas.
- Saturan los servicios sociales.
- Colapsan los centros de acogida.
- Alimentan la economía sumergida.
- Y en algunos casos, aumentan la inseguridad en barrios obreros que no pueden blindarse ni mudarse.
¿Quién paga esa factura?
El ciudadano de a pie.
🔴 Utilización política de la inmigración irregular
En este contexto de caos silencioso, la inmigración irregular no solo es un problema social: también se ha convertido en un arma política.
- Unos la explotan para alimentar miedo, polarización y discursos extremos.
- Otros la blanquean para exhibir superioridad moral, señalando como racista a todo el que plantee dudas legítimas.
Y en medio, nadie resuelve nada. Solo se acumulan titulares, silencios y fotos de archivo.
Peor aún: muchos partidos la usan como elemento de negociación encubierta con gobiernos extranjeros. Mientras se reparten cuotas de acogida o se pactan ayudas al desarrollo, se aceptan flujos de entrada como si fueran mercancía geopolítica.
El resultado es perverso:
la inmigración ya no se gestiona. Se instrumentaliza.
🧩 Conclusión: ¿ayuda o suicidio asistido?
España no puede permitirse una manga ancha permanente con la inmigración irregular.
Porque ni el sistema lo resiste, ni la sociedad lo tolera por mucho más tiempo.
Y mientras los políticos miran a otro lado, se criminaliza al que hace preguntas legítimas, y se blanquea un fenómeno que ya se ha ido de las manos.
Defender la inmigración legal es compatible con exigir fronteras, orden y firmeza con quien no respeta las reglas.
Lo contrario no es progresismo.
Es cobardía.
En definitiva :
Sí a la inmigración legal, ordenada y justa, a quienes llegan para trabajar, integrarse y construir una vida mejor, incluso huyendo de situaciones extremas como la guerra o el hambre.
No a la inmigración irregular consentida, donde se cuelan delincuentes, oportunistas o simplemente personas que vienen a por ayudas públicas sin aportar nada al sistema.
Porque no es solidaridad regalar pagas con dinero de los contribuyentes mientras se recortan recursos esenciales para los ciudadanos, o se les suben impuestos indiscriminadamente, que sí cumplen las normas.
Eso no es integración.
Es injusticia institucional.

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