martes, 29 de julio de 2025

Las mejores. Pero el gol no entró.

A veces, el fútbol es tan cruel como hermoso. La selección femenina de fútbol nos ha regalado un campeonato de ensueño, una Eurocopa 2025 para recordar, cargada de entrega, juego brillante y una conexión con la afición que trasciende el resultado. Pero en la final, en ese último paso hacia la gloria, la suerte decidió mirar hacia otro lado.

No fue una derrota. Fue un empate que se resistió al tiempo reglamentario, a la prórroga, y que acabó en esa ruleta despiadada de los penaltis. Allí donde no siempre gana el mejor, sino quien acierta un centímetro más o falla un suspiro menos. Y esta vez, el balón decisivo no quiso entrar.

Podríamos hablar de justicia, de merecimientos, de lo que pudo ser. Pero no. Hoy hay que hablar de lo que fue: una generación que ha llevado el fútbol femenino español a lo más alto, que ha hecho vibrar a un país, que ha demostrado carácter, temple y talento. De jugadoras que no bajaron los brazos, que pelearon cada balón como si fuera el último, que han escrito una historia de orgullo y coraje.

Porque las finales no solo se ganan en el marcador. También se ganan en el alma de quienes lo dieron todo. Y ellas lo dieron todo.

La Eurocopa 2025 se les escapó por milímetros. Pero el respeto, la admiración y el corazón de millones ya lo tienen. Para muchas, hoy duele. Pero el tiempo pondrá esta gesta en el lugar que merece. Porque el fútbol, como la vida, no siempre premia de inmediato. A veces lo hace en la memoria.

Son las mejores. Pero el gol no entró.

Y aun así, se han ganado la eternidad.

⚖️ Un país donde el Fiscal General va al banquillo… y nadie dimite

La noticia aún no ocupa portadas. No ha causado terremoto político. Ni siquiera ha provocado, ni provocará, dimisiones.

Pero es una bomba institucional con la mecha encendida:

El Fiscal General del Estado será juzgado por un delito de revelación de secretos.

¿Nos hemos acostumbrado tanto al descrédito que ya no nos inmuta ver al máximo representante del Ministerio Público sentado en el banquillo?

¿Qué más tiene que pasar para que alguien asuma responsabilidades?


🧨 La Fiscalía, al servicio de todos… no del poder

El Fiscal General no es un cargo menor. Representa la independencia de la acusación pública frente al poder político, económico y mediático.

Es quien debe proteger la legalidad por encima de intereses partidistas.

Por eso, que el máximo responsable de la Fiscalía esté acusado de vulnerar la ley que debe defender, y aún así permanezca en su puesto, es el colmo de la impunidad institucional.


❌ ¿Y el Gobierno? Silencio absoluto

Que el Ejecutivo no haya pedido su cese inmediato es otra prueba del deterioro de la ética pública en España.

Porque cuando un fiscal general imputado ni dimite ni es cesado, el mensaje al ciudadano es claro:

La ley es para ti, no para nosotros.


🗣️ ¿Qué pensarán los jueces, fiscales y funcionarios honestos?

¿Con qué autoridad puede hablarse de regeneración democrática si el responsable máximo del Ministerio Público seguirá acudiendo a actos oficiales mientras espera juicio?

¿Con qué cara se puede pedir confianza en las instituciones?


🧩 Conclusión: no es una anécdota, es un síntoma

Lo que estamos viendo no es un caso aislado, es la evidencia de un sistema que ha perdido la vergüenza.

El Fiscal General al banquillo.

El Gobierno calla.

Y los ciudadanos… asistimos atónitos.

Pero ojo: cuando lo escandaloso se normaliza, la democracia se degrada sin hacer ruido.

🧳 Inmigración irregular: ¿ayuda humanitaria o negocio encubierto?

Cada vez más ciudadanos —sin ser racistas, sin votar a partidos extremos, sin vivir del odio— se hacen preguntas incómodas que los gobiernos y muchos medios evitan responder:

  1. ¿Por qué crece la inmigración irregular sin control efectivo?
  2. ¿Por qué no se distingue entre el que huye y el que viene a delinquir?
  3. ¿Qué hay de cierto en que Marruecos está vaciando sus cárceles y enviando a los peores a Europa?

Preguntar esto no es xenofobia. Es sentido común. Y silenciarlo solo alimenta la crispación.


🌍 Regular ≠ Irregular: no son lo mismo, y deben tratarse distinto

España necesita inmigración regular, legal, formativa, ordenada.

Pero abrir la puerta a todos sin distinción, sin control y sin integración no es solidaridad. Es irresponsabilidad.

  1. Un inmigrante regular cumple requisitos, paga impuestos, respeta leyes y se integra.
  2. Uno irregular entra sin permiso, sin identificación, sin garantías de conducta ni arraigo.

Confundir ambos perfiles es un insulto al inmigrante que hace las cosas bien.


🛶 Pateras y realidad: ¿de verdad son refugiados?

Las imágenes que vemos ya no son las que nos mostraban hace años.

No llegan familias desnutridas. No llegan niños llorando ni madres escapando del horror.

Llegan, en su mayoría, hombres jóvenes, sanos, fuertes, con móvil, ropa de marca y zapatillas Nike.

En muchos casos, con más músculo que papeles.

No vienen a morir de hambre: vienen a vivir mejor.

Eso en sí no es delito. Pero no hay país en el mundo que pueda absorber una entrada masiva y sin filtro sin consecuencias sociales, económicas ni de seguridad.


❓ Marruecos, cárceles y silencio oficial: ¿mito o realidad?

Circulan informes, rumores y testimonios sobre la expulsión deliberada de presos marroquíes hacia Europa, especialmente España.

El método sería simple: liberar a ciertos reclusos a cambio de que se embarquen rumbo a Europa.

¿Es cierto?

Las autoridades callan. Los medios lo ignoran.

Pero los datos de reincidencia delictiva entre algunos inmigrantes recién llegados hablan por sí solos.

Si esto es cierto, no es migración. Es chantaje. Es exportación de delincuencia.


💸 Inmigración irregular = negocio de mafias (¿y de Estados en connivencia?)

Pocos se atreven a decirlo abiertamente, pero cada vez más datos apuntan a una verdad incómoda:

la inmigración irregular mueve millones… y no solo para las mafias.

Las rutas desde África y Asia están controladas por redes criminales altamente organizadas.

  1. Se paga por plaza en una patera como si fuera un asiento de avión.
  2. Se compran pasaportes falsos, rutas alternativas, protección para cruzar fronteras.


Y en muchos casos, esos movimientos no serían posibles sin la “vista gorda” de ciertos Estados de origen o tránsito, que usan la migración como chantaje geopolítico o vía de escape de presión social interna.

¿Estamos ante una crisis humanitaria o ante un negocio global de personas?

El silencio de las instituciones internacionales ante este modelo habla más que mil discursos bienintencionados.


🧨 ¿Invasión silenciosa?

No hablamos de un ataque militar, claro.

Pero cuando miles de personas entran de forma irregular, sin identidad ni control, en un país que no puede asumirlo… eso es una forma de invasión, aunque no lleven armas.

  1. Saturan los servicios sociales.
  2. Colapsan los centros de acogida.
  3. Alimentan la economía sumergida.
  4. Y en algunos casos, aumentan la inseguridad en barrios obreros que no pueden blindarse ni mudarse.

¿Quién paga esa factura?

El ciudadano de a pie.


🔴 Utilización política de la inmigración irregular


En este contexto de caos silencioso, la inmigración irregular no solo es un problema social: también se ha convertido en un arma política.


  1. Unos la explotan para alimentar miedo, polarización y discursos extremos.
  2. Otros la blanquean para exhibir superioridad moral, señalando como racista a todo el que plantee dudas legítimas.



Y en medio, nadie resuelve nada. Solo se acumulan titulares, silencios y fotos de archivo.

Peor aún: muchos partidos la usan como elemento de negociación encubierta con gobiernos extranjeros. Mientras se reparten cuotas de acogida o se pactan ayudas al desarrollo, se aceptan flujos de entrada como si fueran mercancía geopolítica.

El resultado es perverso:

la inmigración ya no se gestiona. Se instrumentaliza.



🧩 Conclusión: ¿ayuda o suicidio asistido?

España no puede permitirse una manga ancha permanente con la inmigración irregular.

Porque ni el sistema lo resiste, ni la sociedad lo tolera por mucho más tiempo.

Y mientras los políticos miran a otro lado, se criminaliza al que hace preguntas legítimas, y se blanquea un fenómeno que ya se ha ido de las manos.

Defender la inmigración legal es compatible con exigir fronteras, orden y firmeza con quien no respeta las reglas.

Lo contrario no es progresismo.

Es cobardía.

En definitiva :

Sí a la inmigración legal, ordenada y justa, a quienes llegan para trabajar, integrarse y construir una vida mejor, incluso huyendo de situaciones extremas como la guerra o el hambre.

No a la inmigración irregular consentida, donde se cuelan delincuentes, oportunistas o simplemente personas que vienen a por ayudas públicas sin aportar nada al sistema.

Porque no es solidaridad regalar pagas con dinero de los contribuyentes mientras se recortan recursos esenciales para los ciudadanos, o se les suben impuestos indiscriminadamente, que sí cumplen las normas.

Eso no es integración.

Es injusticia institucional.



lunes, 28 de julio de 2025

🇺🇸🔧 Aranceles sin contraprestación: Trump golpea, Europa agacha la cabeza

Donald Trump, en plena campaña y con tono electoralista, ha vuelto a hacerlo:

anunciar un aumento de aranceles a productos europeos.

Y esta vez, sin pactos, sin negociaciones, sin avisos constructivos.

Solo fuerza, unilateralidad… y una Europa que vuelve a quedarse sin respuesta.


🛠️ ¿Qué ha pasado?

Trump ha anunciado un nuevo paquete de aranceles a productos clave de la Unión Europea, incluyendo sectores como:

  1. Automóviles y componentes.
  2. Alimentos y bebidas (vino, queso, aceite).
  3. Tecnología.

Todo en un contexto en el que la UE no ha recibido ninguna contraprestación por sus gestos de buena voluntad en los últimos años:

  1. Aplazamiento de medidas fiscales a tecnológicas estadounidenses.
  2. Incremento en compras de gas licuado (LNG) de EE.UU.
  3. Escasa presión regulatoria a plataformas digitales norteamericanas.


🤝 ¿Qué ha hecho Europa a cambio?

Muy poco. O peor: demasiado en sentido contrario.

La presidenta de la Comisión Europea, la siempre bien peinada Ursula von der Leyen, ha priorizado la política de “buena cara, silencio y mano tendida”, incluso frente a los desplantes sistemáticos de Trump en su anterior mandato.

En lugar de una estrategia firme y coordinada, Bruselas ha optado por una diplomacia de contención pasiva, confiando en que la moderación sería correspondida.

No lo fue.


❌ El precio de no tener política exterior común

Lo ocurrido no es solo un fracaso comercial. Es la consecuencia de una Unión Europea que no habla con una sola voz en política exterior ni comercial.

Y cuando hay que plantar cara a Washington, cada país calcula su beneficio individual.

Mientras tanto:

  1. Alemania teme represalias a su industria del automóvil.
  2. Francia prioriza su agroindustria.
  3. España observa, calla y sigue recibiendo palos.


🧨 ¿Qué implica este nuevo golpe?

  1. Perjuicios directos a las exportaciones europeas, especialmente de países del sur.
  2. Mayor dependencia energética y comercial de EE.UU.
  3. La confirmación de que la UE no está en la mesa de negociación… está en el menú.


🎯 ¿Dónde está la gestión de Von der Leyen?

Von der Leyen vendió moderación como estrategia, y ahora recoge silencio como resultado.

  1. No hay medidas de reciprocidad.
  2. No se anuncia respuesta conjunta.
  3. No se exige compensación comercial.

Lo que para Trump es campaña electoral, para Europa es fragilidad estructural.

Y lo que para EE.UU. es cálculo económico, para la UE es un bochorno geopolítico.


🧩 Conclusión: sin fuerza comercial, no hay respeto internacional

Una Europa que permite que le impongan aranceles sin respuesta, no defiende a sus empresas ni a sus ciudadanos.

Y una presidenta de la Comisión que no reacciona, confirma lo que muchos ya piensan:

la UE tiene instituciones, pero no liderazgo.

Mientras Trump avanza en su agresiva estrategia de “America First”,

Von der Leyen representa una “Europe Later” que nadie se toma en serio.

¡Y esta es solo la primera bofetada!

💸 Tasa turística: ¿impuesto necesario o cobro disfrazado?

Vas de viaje, pagas el hotel, el transporte, comes fuera, compras entradas para monumentos o iglesias, y cuando crees que todo está cubierto… aparece un extra en la factura —o peor aún, fuera de ella:

la tasa turística.

¿Es un impuesto justo que mejora las ciudades, o otro ejemplo de cómo se impone al ciudadano una carga más sin justificación ni transparencia?


🧠 ¿Qué es la tasa turística?

Es un recargo que ciertos destinos aplican a quienes pernoctan en hoteles, apartamentos turísticos o campings, bajo el argumento de:

  1. Compensar el uso de servicios públicos por parte de visitantes.
  2. Financiar la limpieza, seguridad y mantenimiento del entorno.
  3. Reforzar la sostenibilidad urbana.

A priori, parece razonable.

Pero en la práctica, las dudas no paran de crecer.


📍 ¿Dónde se aplica y cuánto cuesta?



  1. Barcelona cobra hasta 4€ por noche y huésped en hoteles de gama alta.
  2. Valencia y Baleares ya lo aplican también.
  3. Madrid y Andalucía lo descartan… de momento.
  4. En ciudades como París o Roma, el importe puede superar los 5€ por noche.



El problema no es solo la cantidad, sino la falta de transparencia:

¿En qué se gasta lo recaudado? ¿Lo nota el ciudadano local? ¿Lo percibe el visitante?


⚠️ ¿Y si es solo una excusa para recaudar?

Es legítimo que los municipios busquen financiar el coste del turismo, pero también es legítimo desconfiar cuando ese dinero no se ve reflejado en mejoras visibles.


  1. ¿Las ciudades están más limpias gracias a la tasa?
  2. ¿Se cuida más el patrimonio?
  3. ¿Se regula mejor el turismo masivo?


O por el contrario…

¿se convierte en una fuente fácil de ingreso que no se justifica ni se explica?


👥 ¿Quién gana y quién pierde?


  1. Los ayuntamientos ganan liquidez.
  2. Los turistas asumen otro coste sin quejarse demasiado (por ahora).
  3. Los pequeños alojamientos sufren más el impacto proporcional.
  4. Y el mensaje implícito es este:
  5. “Gracias por venir… ahora paga un poco más por haber venido.”





🧾 ¿Y si ni siquiera aparece en la factura?

En muchos casos, la tasa turística no se incluye en el precio final del alojamiento ni aparece desglosada en la factura oficial.

  1. Se exige en mano al hacer check-in o check-out.
  2. Se cobra aparte, como un “extra” sin recibo claro.
  3. El cliente muchas veces ni sabía que existía.

Esto refuerza la opacidad y la sensación de abuso.

Porque si un impuesto no se explica, no se factura y no se justifica… ¿qué es exactamente lo que estamos pagando?


💸 ¿Ya se paga todo… para qué más?

El turista ya deja dinero en cada paso:

  1. IVA en alojamientos, comidas, entradas.
  2. Tarifas por visitas a monumentos, museos, incluso a iglesias.
  3. Impuestos indirectos a través de su consumo.

Entonces, ¿no es la tasa turística un impuesto redundante? ¿Una forma más de exprimir al visitante sin explicaciones claras?


🚧 Impuestos que pagamos… y volvemos a pagar

La tasa turística no es un caso aislado. En realidad, forma parte de una cultura fiscal de la doble carga, donde el ciudadano ya ha pagado… pero debe pagar otra vez.

Ejemplos:

  1. IBI (Impuesto de Bienes Inmuebles): se paga por tener una vivienda… pero luego hay que pagar zonas azules si aparcas delante.
  2. Impuesto de circulación: se paga por tener un vehículo… pero si lo usas en ciudad, paga el parquímetro.
  3. Basura: se paga anualmente, pero luego muchos municipios cobran por bolsas especiales o recogida de enseres.

Y ahora, también:

vienes de visita, pagas el hotel, pero… ¡paga por haber venido!


⚠️ ¿Qué se financia realmente?

  1. ¿Se ve en las calles lo que se recauda?
  2. ¿Mejoran los servicios públicos de los barrios más turísticos?
  3. ¿Se invierte en mantenimiento o solo se recauda?

La falta de información es tal que nadie sabe exactamente a dónde va ese dinero.

Y si la recaudación no se traduce en mejora visible, entonces es simplemente recaudación por recaudación.


✅ ¿Y si gestionamos mejor lo que ya se paga?

El problema no es que no haya dinero. El problema es que no se gestiona con eficiencia ni justicia.

Antes de crear nuevos peajes, tasas o recargos, ¿por qué no exigir que se aprovechen bien los fondos ya existentes?

  1. Turismo sí, pero con responsabilidad fiscal.
  2. Sostenibilidad sí, pero con transparencia.
  3. Impuestos sí, pero sin repetirlos cinco veces por el mismo servicio.


🧩 Conclusión: cuando pagar se convierte en rutina… y en abuso

La tasa turística puede tener sentido si se aplica con criterio, transparencia y como medida de redistribución.

Pero cuando se convierte en un cobro silencioso, mal explicado y mal gestionado, deja de ser una herramienta y se convierte en otro síntoma de una administración voraz y poco responsable.

Porque el problema no es pagar, sino pagar sin saber por qué, para qué, ni adónde va.

domingo, 27 de julio de 2025

💸 Dinero público, opinión domesticada: la prensa, los sindicatos y los intelectuales subvencionados


En teoría, una prensa libre, unos sindicatos fuertes y una intelectualidad crítica son pilares fundamentales de una democracia saludable. En la práctica, cuando esos tres actores dependen económicamente del poder al que deberían fiscalizar, dejan de ser contrapesos… y se convierten en coros de fondo.

Mientras miles de ciudadanos sufren listas de espera, salarios bajos y abandono institucional, millones de euros públicos riegan medios de comunicación, estructuras sindicales y fundaciones culturales afines. El resultado:

silencio. obediencia. servidumbre financiada.


📰 Medios de comunicación: subvención a cambio de sumisión

En los últimos años, el Gobierno central y varios autonómicos han repartido millones de euros en concepto de publicidad institucional, convenios informativos y “fomento del pluralismo”.

Pero no se premia la pluralidad ni la crítica. Se premia la lealtad editorial.

  1. Muchos medios afines reciben fondos públicos mientras despiden periodistas.
  2. Las líneas editoriales se pliegan al relato del poder.
  3. Lo que debería ser información se convierte en propaganda camuflada.

El ciudadano, sin saberlo, financia titulares que blanquean al poder con su propio dinero.


🤐 Sindicatos: de la calle al despacho… y del despacho al silencio

Los sindicatos mayoritarios (UGT y CCOO), antaño ruidosos e influyentes, han optado por una pasividad llamativa ante los grandes problemas sociales del presente: precariedad juvenil, caos sanitario, inflación, vivienda inaccesible.

¿Y por qué? Basta con seguir el rastro del dinero:

  1. Las subvenciones a sindicatos se han incrementado notablemente en los últimos años.
  2. Las estructuras sindicales viven hoy en gran parte de fondos públicos, no de cuotas de afiliados.
  3. A cambio, no hay movilizaciones masivas, ni paros generales, ni huelgas en defensa del ciudadano medio.

La ecuación es fácil: si callas, cobras. Si gritas, desapareces del reparto.


🎓 Intelectuales: del pensamiento crítico al boletín oficial

En tiempos de inestabilidad política, se esperaría que la intelectualidad española actuara como conciencia social.

Pero lo que hemos visto recientemente es una oleada de adhesiones públicas a Pedro Sánchez por parte de escritores, artistas, cineastas y académicos, muchos de ellos vinculados directa o indirectamente a proyectos, festivales y fundaciones subvencionadas por el Estado.

No se trata de que no puedan tener opinión política —por supuesto que sí—, sino de preguntarnos:

¿cuántas de esas opiniones estarían dispuestas a perder su subvención por criticar al poder?

La cultura crítica ha dado paso a la cultura subvencionada.

Y el pensamiento libre, a la firma cómoda en la carta del día.


⚠️ Cuando el Estado compra la crítica, se apaga la democracia

Medios, sindicatos e intelectuales deben estar al servicio de la sociedad, no del Gobierno.

Cuando dependen del poder, no lo vigilan: lo decoran.

El problema no es solo ético. Es estructural.

Una democracia sin crítica real, sin prensa libre, sin sindicatos combativos y sin intelectuales incómodos es una democracia que finge serlo.


✅ ¿Qué se debería exigir?

  1. Transparencia total en todas las subvenciones públicas a medios, sindicatos y entidades culturales.
  2. Control y auditoría externa de los criterios de reparto.
  3. Independencia real entre poder político y estructuras sociales.
  4. Una sociedad civil vigilante, que no aplauda al que recibe, sino al que se atreve a hablar cuando todos callan.

🧩 Conclusiones: cuando todos callan, algo huele a subvención

La democracia necesita ruido, incomodidad y crítica.

Cuando todos callan —los medios, los sindicatos, los intelectuales—, no estamos en una sociedad pacífica, sino anestesiada.

La subvención no es mala en sí misma. Puede fortalecer lo público, lo cultural, lo social.

El problema empieza cuando se convierte en un instrumento de fidelización ideológica y silencio comprado.

Hoy, muchos de los que deberían fiscalizar al poder dependen económicamente de él. Y no hay crítica que sobreviva a esa dependencia.

España no necesita más pancartas oficialistas ni artículos de opinión obedientes.

Necesita prensa valiente, sindicatos útiles e intelectuales incómodos, aunque eso moleste… o precisamente por eso.

Porque si los únicos que pueden hablar libremente son los que no cobran del poder, algo va muy mal.

Y si seguimos permitiéndolo, el verdadero subsidio no será económico, sino moral.

sábado, 26 de julio de 2025

🗣️ “No nos vamos solo por dinero, que también. Nos vamos por dignidad”

Muchos sanitarios lo dicen claro:

“No nos vamos por dinero. Nos vamos por respeto. Por estabilidad. Por poder mirar al futuro sin miedo.”

En España, un médico puede pasar más de 10 años enlazando contratos temporales por días, semanas o guardias. La incertidumbre no es algo puntual: es una política estructural.

🧨 Una sanidad pública que se vacía por dentro

El problema no es solo laboral, es estratégico.

¿Qué pasa cuando los que deberían cuidar de ti están agotados, enfadados o directamente ausentes?

La sanidad pública se debilita, se colapsa o se privatiza por abandono. Y entonces, el paciente —tú, yo, todos— paga el precio.

💰 ¿Vocación o castigo? La brecha salarial que expulsa a nuestros sanitarios

Uno de los principales motivos por los que médicos y enfermeros españoles hacen las maletas no es solo la falta de estabilidad, sino también la enorme diferencia salarial respecto a otros países. La comparación resulta casi insultante:


🧑‍💼 Cuando la sanidad se gestiona con carnet, no con criterio

Uno de los factores más graves —y menos visibles— del deterioro del sistema sanitario español es la forma en que se elige a quienes lo gestionan.

En demasiadas ocasiones, los puestos clave en la administración sanitaria no los ocupan profesionales con experiencia en salud pública o gestión hospitalaria, sino personas afines al partido de turno, designadas por lealtad política y no por mérito.

  1. Se colocan cargos intermedios, directivos e incluso gerentes de hospitales sin experiencia en el ámbito sanitario.
  2. Muchos no han trabajado nunca en un quirófano, un centro de salud ni un despacho técnico.
  3. Su única “habilidad” demostrada: tener carné del partido correcto o haber sido fiel al aparato político.

Esta práctica devalúa la gestión, desmotiva al personal sanitario y desconecta las decisiones de la realidad de los centros. ¿Cómo va a tomar decisiones acertadas sobre recursos, turnos, personal o protocolos alguien que no sabe cómo funciona un hospital o un Centro de Salud por dentro?

🎯 Resultado: decisiones erráticas, despilfarro y caos

La consecuencia directa de esta politización es un sistema donde:

  1. Se priorizan los equilibrios internos de partido por encima del interés sanitario.
  2. Se aprueban planes improvisados, irreales o imposibles de ejecutar.
  3. Los profesionales de base no son escuchados, porque el que manda no los entiende… ni quiere hacerlo.

Y mientras tanto, los buenos se van, y los que se quedan, arden por dentro.


🛠️ ¿Qué se debería hacer (y no se hace)?

  1. Reformar el modelo de contratación para garantizar estabilidad real.
  2. Invertir de verdad en atención primaria y personal sanitario, no en marketing.
  3. Escuchar a los profesionales, no solo a los consejeros políticos.
  4. Evitar que las plazas MIR queden vacías por desmotivación.
  5. Convertir la sanidad en una prioridad de Estado, no en un campo de batalla electoral.

✅ Conclusión: no es que se vayan, es que los echamos

No estamos perdiendo sanitarios. Estamos expulsándolos. Los preparamos con dinero público, los exprimimos con contratos indignos y luego los vemos marcharse con cara de sorpresa. España no tiene un problema de talento. Tiene un problema de maltrato institucional a su talento.

España forma a algunos de los mejores sanitarios del mundo, pero luego los expulsa con sueldos congelados, contratos precarios y ningún horizonte profesional.

En países donde se valora su trabajo, reciben el doble o el triple… y estabilidad desde el primer día.

No es un problema de fuga de cerebros. Es un caso de expulsión estructural de talento.

🧨 “¡Que viene la derecha!”: el miedo como estrategia política de la izquierda y perroflautas.

En tiempos de crisis, el miedo es más útil que la esperanza. Y pocos discursos funcionan mejor en la política española actual que este:

“¡Que viene la derecha!”

No importa lo que ocurra, lo que se firme, lo que se robe o se oculte. Siempre hay un recurso disponible para distraer al votante: señalar al enemigo eterno, al ogro ideológico, al apocalipsis conservador.

🪤 Un recurso viejo… pero eficaz

Este tipo de mensaje no es nuevo. Se ha usado desde hace décadas por partidos que, ante su desgaste, en lugar de rendir cuentas, optan por agitar fantasmas.

No se debate sobre gestión, ni sobre resultados. Se construye un relato de “resistencia heroica” contra el regreso de la caverna.

Y así, una simple crítica al poder se convierte mágicamente en “una amenaza democrática”.

El resultado es claro:

  1. Se evita el examen propio.
  2. Se moviliza a los fieles a través del miedo.
  3. Se neutraliza la autocrítica.
  4. Se justifica lo injustificable con la frase:
  5. “Sí, pero es que si no gobernamos nosotros, viene la derecha”.

🔍 ¿Qué se está tapando con este discurso?

Mientras se repite esa advertencia, la realidad se descompone:

  1. Corrupción encubierta o normalizada.
  2. Falta de transparencia.
  3. Cesiones políticas a cambio de poder.
  4. Una juventud sin casa, sin hijos, sin rumbo.
  5. Una justicia bloqueada, una economía frágil, un país polarizado.

Y todo eso se ignora si el foco está puesto en el enemigo que viene… pero que nunca termina de llegar.


🧠 El miedo funciona… hasta que deja de funcionar

Gobernar con miedo puede mantenerte en el poder un tiempo, pero no mejora la vida de nadie.

Tarde o temprano, la gente se da cuenta de que no come con discursos, ni se cura con alertas ideológicas, ni encuentra piso con pancartas del “No pasarán”.

Y cuando eso ocurre, el miedo se vuelve contra quien lo alimentó. Porque lo único peor que un ogro inventado es un pueblo harto.


⚖️ Una democracia adulta necesita ciudadanos valientes

La derecha existe. La izquierda también. Y es bueno que así sea. Lo que no es sano es usar su mera existencia como arma de chantaje electoral permanente.

No se puede vivir en un estado de alarma ideológico continuo.

No somos niños, ni fanáticos. Somos ciudadanos. Y exigimos algo más que relatos de miedo: exigimos soluciones.

viernes, 25 de julio de 2025

Engaños académicos en política: Noelia Núñez y la larga lista de currículums inflados

Acaba de estallar otro escándalo político: Noelia Núñez, diputada y vicesecretaria del PP, ha admitido que incluyó títulos universitarios falsos en su currículum. Una confesión que le costó la dimisión de todos sus cargos. Pero este caso no es aislado: según distintas fuentes, se han detectado al menos una veintena de políticos del PSOE con currículums manipulados o directamente inventados. El caso Núñez no ha hecho más que levantar la alfombra.


🔍 El caso de Noelia Núñez

  1. Declaró haber cursado Derecho, Ciencias Jurídicas y Filología Inglesa, pero no terminó ninguna.
  2. Sus títulos ficticios aparecieron en fichas oficiales del Congreso, universidades privadas y webs institucionales.
  3. Atribuyó la situación a un “error” o “malentendido”, aunque finalmente presentó su dimisión.
  4. Su caso generó una ola de indignación pública y presión interna que no le dejó más salida.

📚 No es un caso aislado: hay muchos más

Más allá del caso de Noelia Núñez, los señalamientos por falsificación o manipulación del currículum afectan a numerosos cargos del PSOE, sin que en la mayoría de los casos se haya producido dimisión o rectificación pública.

Según el listado publicado por OkDiario, los siguientes políticos habrían presentado currículums académicos inflados, inexactos o directamente falsos:

  1. Pedro Sánchez – Presidente del Gobierno.
  2. Yolanda Díaz - Vicepresidenta del Gobierno y Ministra de No-Trabajo.
  3. Oscar Puente- Ministro de No-Transportes.
  4. Pilar Bernabé – Delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana.
  5. Cristina Narbona – Presidenta del PSOE.
  6. Patxi López – Portavoz parlamentario del PSOE.
  7. José Manuel Franco – Ex delegado del Gobierno en Madrid.
  8. Pepe Blanco – Ex ministro de Fomento.
  9. Elena Valenciano – Ex diputada y eurodiputada.
  10. Leire Pajín – Ex ministra de Sanidad.
  11. Alfonso Gil – Concejal en Bilbao.
  12. Bernat Soria – Ex ministro de Sanidad.
  13. Carme Chacón – Ex ministra de Defensa.
  14. Bibiana Aído – Ex ministra de Igualdad.
  15. Óscar Puente – Ministro de Transportes.
  16. Isabel Ambrosio – Ex alcaldesa de Córdoba.
  17. Antonio Quintana – Diputado regional.
  18. José Montilla – Ex presidente de la Generalitat de Catalunya.
  19. Ximo Puig – Ex presidente de la Generalitat Valenciana.
  20. Mamen Sánchez – Ex alcaldesa de Jerez.
  21. Luis Roldán – Ex director general de la Guardia Civil (histórico).
  22. Ana Belén Fernández Casero – Diputada nacional.

La lista, aún incompleta, ilustra una tendencia preocupante: la tolerancia sistemática al engaño académico como parte del juego político.

🗣️ ¿Por qué ocurre esto?

  1. Obsesión por el título: Muchos partidos valoran más el “ornamento académico” que el mérito real.
  2. Falta de controles: Nadie comprueba nada. Basta con declararlo.
  3. Impunidad asumida: Mentir no tiene coste si no hay presión mediática.
  4. Inflación curricular normalizada: Se ve como parte del “juego político”, no como un acto inmoral.


⚖️ El debate de fondo: ¿Debe un político tener estudios universitarios?

Aquí surge una pregunta legítima que divide opiniones:

¿Debe exigirse formación académica a quien aspire a gobernar?

Desde el espíritu democrático más puro, la respuesta parece clara:

No debería ser obligatorio tener estudios universitarios para representar al pueblo. La democracia es, o debe ser, un sistema donde cualquiera —con independencia de su nivel educativo— pueda ser electo.

Pero al otro lado está la realidad:

¿Con qué criterio se legisla, se gestiona un presupuesto o se representa a un país si no se poseen las herramientas mínimas de análisis, comprensión y pensamiento crítico?

La situación se vuelve aún más preocupante en casos como el de la propia Noelia Núñez o el del portavoz socialista Patxi López —quien logra helar la sangre cada vez que habla—, de quienes no se conoce experiencia laboral alguna más allá de la política.


🎯 Las consecuencias

  1. Se erosiona la confianza ciudadana en los partidos.
  2. Se refuerza la percepción de que la política es una farsa.
  3. Se lanza un mensaje letal: mentir no importa, solo si te pillan.

🧠 Mi opinión personal es esta:

La política no debería ser un club exclusivo de élites académicas, pero tampoco puede convertirse en un refugio de la ignorancia disfrazada de “representatividad”.


Si no se exige un título universitario para ejercer un cargo público, al menos debería exigirse criterio, sentido común y formación continua, porque de las decisiones que se toman en política dependen millones de vidas. No se trata de elitismo, sino de responsabilidad.

Y esa práctica tan común de introducirse en un partido desde muy joven, sin cursar estudios superiores ni haber trabajado nunca fuera de la política —sin pasar por un empleo que te forme personal y profesionalmente y, sobre todo, que te conecte con el mundo real y con los ciudadanos que luego representas—, debería terminar cuanto antes.

De lo contrario, seguiremos criando políticos sin criterio, que no entienden el país que gobiernan y que se limitan, como vemos a diario, a ser simples correveidiles de sus “p. amos”, repitiendo consignas sin convicción, sin pensamiento propio y sin contacto con la realidad.

🛠️ ¿Qué podemos hacer?

  1. Establecer verificación oficial de estudios en portales públicos.
  2. Impulsar códigos éticos vinculantes para quienes falseen datos.
  3. Promover una cultura política donde la honestidad y la preparación valgan más que la fachada.
  4. Exigir desde la sociedad civil más control, más transparencia y más rigor.


✅ Conclusión

El caso de Noelia Núñez no es una anécdota. Es un síntoma. Y no es un problema de un solo partido, sino de una cultura política viciada, donde adornar, simular o directamente mentir parece formar parte del guion.

Es hora de exigir más. No se trata de pedir que todos sean doctores, pero sí que nadie pretenda ser lo que no es. Porque la representación pública no admite trampas ni maquillajes.

Y porque, como sociedad, tenemos derecho a saber quiénes son realmente los que nos gobiernan.

jueves, 24 de julio de 2025

⚽ Fútbol femenino: cuando el deporte recupera la dignidad

Durante décadas, el fútbol femenino ha sido ignorado, infravalorado y hasta ridiculizado. No por falta de calidad ni de pasión, sino porque el machismo estructural del deporte y los intereses económicos han impuesto un modelo excluyente, centrado únicamente en el fútbol masculino.

Sin embargo, algo está cambiando. Y lo está haciendo desde abajo, con esfuerzo y sin atajos.

🚧 Un crecimiento lleno de obstáculos

El fútbol femenino ha crecido en condiciones que rozan lo heroico:

  1. Presupuestos ridículos, incluso en equipos de élite.
  2. Falta de visibilidad mediática, salvo en eventos muy puntuales.
  3. Instalaciones de segunda categoría.
  4. Jornadas dobles, donde muchas jugadoras deben trabajar fuera del campo para poder vivir.

A pesar de todo eso, la calidad no ha dejado de crecer. Los partidos son más técnicos, la afición más numerosa, y las jugadoras se han convertido en referentes para miles de niñas que ahora sí se ven en el césped… y no solo en las gradas.

🏟️ Más que fútbol: otro modelo es posible

Pero lo más interesante del fútbol femenino no es solo su progresión deportiva, sino el modelo alternativo que representa. Frente al negocio obsceno, la crispación constante y la toxicidad de ciertos sectores del fútbol masculino, el femenino ha traído:

  1. Más deportividad.
  2. Menos agresividad gratuita y simulación.
  3. Valores reales de equipo, esfuerzo y humildad.
  4. Relación sana con la afición.
  5. Y un entorno que, por ahora, se aleja de la corrupción, el ego y la violencia verbal.

En definitiva, un deporte que recuerda al fútbol de verdad, el que se jugaba por pasión, no por contratos millonarios o intereses comerciales.

👏 Ejemplo de lucha y transformación

Las jugadoras no solo juegan: también han levantado la voz. Exigen igualdad, respeto y condiciones dignas. Lo vimos con la lucha por convenios colectivos, con denuncias por acoso o abusos de poder, y recientemente con situaciones donde la ética del vestuario fue más fuerte que el silencio institucional.

No están solas. Cada vez más aficionados, hombres y mujeres, entienden que apoyar el fútbol femenino no es un gesto de caridad, sino una apuesta por otro tipo de deporte: más limpio, más humano, más admirable.

💡 ¿Y si el futuro del fútbol está en ellas?

Quizás el fútbol masculino debería empezar a mirar al femenino no solo con condescendencia, sino con humildad. Porque lo que se está gestando ahí no es solo un nuevo espectáculo: es una oportunidad para regenerar los valores del deporte más popular del mundo.



lunes, 21 de julio de 2025

Juventud sin futuro: una generación sin casa, sin hijos y sin esperanza… ¿o no?


Durante años se ha repetido, como si fuera un mantra pesimista: “La juventud no tiene futuro”. Puede sonar exagerado, pero cuando miramos los datos y escuchamos las historias reales, entendemos que no es solo una frase: es una alarma.

En pleno 2025, una generación entera vive atrapada entre contratos temporales, alquileres imposibles, ansiedad crónica y decisiones vitales postergadas. Una generación formada, conectada, resiliente… pero bloqueada.

📉 Las cifras no engañan

  1. Paro juvenil por encima del 25%.
  2. Sueldo medio de un joven menor de 30 años: inferior a 1.200 €.
  3. Edad media de emancipación: 30,3 años (una de las más altas de Europa).
  4. Tasa de natalidad más baja de la historia.

Mientras tanto, los precios de la vivienda siguen subiendo, las ayudas públicas llegan tarde (o nunca), y desde el poder se alimenta un relato culpabilizador: “es que los jóvenes no se esfuerzan”. Una narrativa profundamente injusta y desconectada de la realidad.

🧓 Las decisiones de ayer, las consecuencias de hoy

La situación actual no es fruto de la casualidad ni de la pereza juvenil, sino de décadas de políticas que ignoraron a las nuevas generaciones:

  1. Se vendió la educación como la solución a todo… pero sin garantizar empleos dignos.
  2. Se blindaron pensiones, pero se dejó sin futuro el acceso a la vivienda.
  3. Se fomentó la especulación inmobiliaria, dejando sin opciones a quienes empiezan.
  4. Se priorizó el rédito electoral inmediato sobre una visión intergeneracional.
  5. Y se expandió la corrupción política, debilitando la confianza y los recursos públicos.

La juventud está pagando la factura de un sistema que la excluyó del reparto del bienestar.

🙌 Pero hay futuro: razones para no rendirse

A pesar de todo, no todo está perdido. Ser críticos no significa rendirse al cinismo. Esta generación puede —y debe— despertar, organizarse y construir nuevas formas de vida, trabajo y participación.

🔹 1. Nuevos modelos de vida

Muchos jóvenes ya están creando alternativas sostenibles, solidarias y creativas. Desde cooperativas de vivienda hasta redes de apoyo mutuo, la imaginación social está más viva que nunca.

🔹 2. Activismo con impacto

El cambio climático, el feminismo, la vivienda digna, la salud mental… son causas donde la juventud ha tomado el liderazgo, no con pancartas vacías, sino con datos, ideas, acciones y tecnología. Y lo hace, además, desmontando el postureo político que intenta instrumentalizar estas luchas.

🔹 3. Romper con el relato del “no se puede”

Cada vez más jóvenes entran en política, en medios, en espacios de decisión. El mensaje es claro:

No queremos heredar ruinas. Queremos construir alternativas.

✊ ¿Qué podemos hacer como sociedad?

Escuchar no basta. Hay que ceder espacio, recursos y poder. Y eso implica compromisos reales:

  1. Políticas de vivienda accesibles y estables.
  2. Trabajo digno, no solo contratos basura con aplausos.
  3. Inversión seria en salud mental juvenil.
  4. Participación política libre de tutelas y clientelismo.
  5. Un nuevo modelo económico que piense en los que vienen, no solo en los que están.

🌱 Conclusión: sin esperanza, no hay democracia

Decir que los jóvenes no tienen futuro no debe ser una constatación, sino una alerta que nos obligue a actuar.

Porque una sociedad que abandona a su juventud, se está condenando a sí misma.

El reto es grande, pero no imposible. La juventud no quiere sobrevivir: quiere vivir. Y si le damos las herramientas, puede convertirse en el motor de reconstrucción que España tanto necesita.

domingo, 20 de julio de 2025

Impuestos para la corrupción: cuando el esfuerzo ciudadano alimenta el privilegio

Pagamos impuestos —y no pocos— con la promesa de que servirán para sostener servicios públicos: sanidad, educación, transporte, justicia, protección social. El contrato social dice que contribuimos entre todos para que nadie quede atrás. Pero la realidad es otra.

📉 El Estado recauda, pero no redistribuye: dilapida

Lo que vemos no es eficiencia ni equidad. Lo que vemos son:

  1. Obras públicas infladas, adjudicadas a dedo.
  2. Subvenciones fantasmas a fundaciones de dudosa utilidad.
  3. Contratos opacos, “asesores” sin méritos, enchufes por doquier.
  4. Y por supuesto, estructuras administrativas sobredimensionadas que no sirven al ciudadano, sino a sí mismas.

Mientras tanto, los hospitales colapsan, las escuelas públicas se deterioran, los alquileres se disparan, y los trenes llegan tarde (si es que llegan).

💸 Pagamos impuestos para mantener privilegios, no servicios

Lo más doloroso no es lo que se recauda, sino cómo se gasta. Porque no se trata de que no haya dinero: sí lo hay, pero se reparte mal y se gestiona peor.

Los impuestos han dejado de ser una herramienta de justicia social para convertirse en una cadena de transferencia directa desde el esfuerzo del ciudadano hacia la comodidad de una élite política, empresarial y mediática.

🧠 Nos exigen responsabilidad mientras practican la impunidad

¿Quién se responsabiliza por los sobrecostes, por los contratos fraudulentos, por los cargos inventados?

Nadie dimite. Nadie devuelve. Nadie responde.

Nosotros sí: con cada IRPF, con cada IVA, con cada tasa municipal.

🔚 Conclusión: la verdadera pobreza es el abuso del poder

No se trata de estar en contra de los impuestos. Se trata de exigir que cumplan su función: servir al pueblo, no al poder.

Hasta que eso no cambie, lo que hay no es un sistema de justicia fiscal, sino un sistema de expolio legalizado.

Democracia española, 2025: ¿sistema de gobierno o sistema de saqueo?

 


Durante años, muchos hemos defendido la democracia como el mejor de los sistemas posibles. No porque sea perfecto, sino porque permite corregir errores, rendir cuentas y construir en libertad. Sin embargo, lo que estamos viendo en la España actual no se parece demasiado a ese ideal. La desafección ciudadana crece, la confianza en las instituciones cae, y la sensación de que los políticos se sirven del sistema en lugar de servirlo se ha vuelto casi universal.

Un país que asiste atónito... y cansado

    Cada día, titulares de corrupción, privilegios y blindajes sacuden la agenda pública. Da igual el partido o la ideología: el patrón se repite. Contratos opacos, redes clientelares, enchufismo institucionalizado, puertas giratorias y una justicia que, cuando llega, lo hace tarde y mal.

Mientras tanto, la ciudadanía asiste a todo esto con una mezcla de escepticismo, rabia y resignación. “Siempre ha sido así”, dicen algunos. “Todos son iguales”, repiten otros. Y así, poco a poco, se va erosionando no solo la confianza, sino también la voluntad de cambiar las cosas.

La corrupción ya no es la excepción: es la mecánica

Cuando la corrupción se convierte en práctica sistemática y no en error puntual, el sistema democrático empieza a parecer más una fachada que una realidad. Los partidos se blindan, los cargos se reciclan, los escándalos se olvidan con velocidad pasmosa, y nadie asume responsabilidades.

Peor aún: muchos de estos abusos se hacen dentro de la legalidad, porque las reglas del juego se han diseñado para proteger al jugador… no al espectador.

¿Qué podemos hacer?

No todo está perdido. Aunque cueste creerlo, aún hay margen para reaccionar y reconstruir. Pero eso exige más que indignación pasiva: requiere participación activa y compromiso sostenido.

1. Exigir responsabilidad real

No podemos normalizar que quien roba siga en política, ni que quien lo encubre se lave las manos. Hay que exigir responsabilidades, no solo penales, sino políticas y éticas. Y eso empieza por no premiarlos en las urnas.

2. Fortalecer la sociedad civil

Si los partidos han fallado, que no falle la ciudadanía. Existen asociaciones, plataformas, medios independientes y grupos de vigilancia que necesitan apoyo. La presión organizada funciona: expone, incomoda y, a veces, obliga a actuar.

3. Apostar por reformas estructurales

España necesita abrir el debate sobre cambios profundos en su sistema institucional. Algunos ejemplos:

  • Listas abiertas para que podamos elegir personas, no solo siglas.

  • Transparencia obligatoria en contratos públicos y sueldos.

  • Protección real para los denunciantes de corrupción.

  • Inhabilitación política inmediata para corruptos condenados.

  • Y, sobre todo, despolitización efectiva del poder judicial.

¿Sistema roto? No. Sistema secuestrado.

La democracia española no está muerta, pero sí está secuestrada. Por élites que la han convertido en su cortijo particular. Por estructuras diseñadas para la opacidad y la impunidad. Por una cultura política que ha confundido servicio público con reparto de botín.

La buena noticia es que no todo está en sus manos. También está en las nuestras.

viernes, 18 de julio de 2025

¿Gobernar o resistir? Cuando lo simbólico se impone a lo urgente

España atraviesa momentos delicados. La presión migratoria, la crisis de la vivienda, el deterioro de los servicios públicos o el desencanto social son solo algunos de los desafíos que exigen respuestas urgentes, reales y valientes. Sin embargo, el Gobierno parece tener otras prioridades: lograr que el catalán, el gallego y el euskera sean lenguas oficiales de la Unión Europea.

¿Es esta una necesidad del ciudadano común? No. Es una exigencia política de los socios parlamentarios nacionalistas, y su cumplimiento responde más al afán de mantener el sillón presidencial que a una verdadera política de Estado.

Mientras nuestros diplomáticos negocian con Bruselas sobre la oficialidad de lenguas que no hablan ni el 10% de los europeos, España pierde tiempo, recursos y credibilidad. Se gasta capital político en algo que no cambiará la vida de la mayoría, pero que sí sirve para contentar a unos pocos con poder de bloqueo en el Congreso.

Lo preocupante no es la defensa del patrimonio cultural —que es legítima—, sino la sustitución de las prioridades nacionales por concesiones simbólicas que forman parte de un trueque político constante. Gobernar se ha convertido en resistir. Y resistir, en complacer.

La pregunta es clara:

¿Cuánto más estamos dispuestos a perder como país por mantener un Gobierno sostenido con pactos que solo sirven para sobrevivir para que un presidente sin escrúpulos mantenga su sillón y su impunidad ?

miércoles, 16 de julio de 2025

📢 ¿Fascistas por pensar diferente? La perversión del lenguaje político en manos de la izquierda

En los últimos años hemos visto cómo el debate político se ha empobrecido a niveles preocupantes. Uno de los síntomas más evidentes de este deterioro es el uso indiscriminado del término fascista, sobre todo por parte de sectores de la izquierda, para etiquetar a cualquier persona, movimiento o discurso que se atreva a discrepar de su narrativa oficial. Desde ciudadanos que critican políticas de inmigración hasta quienes defienden valores tradicionales o cuestionan la ideología de género: todos son convenientemente tildados de ultraderechistas, fachas o fascistas. ¿Qué hay realmente detrás de este uso?


🔍 ¿Qué es el fascismo realmente?

El fascismo es una ideología autoritaria y nacionalista que surgió en Europa a principios del siglo XX, con figuras como Benito Mussolini en Italia y, en su versión más extrema, el nacionalsocialista Adolf Hitler en Alemania. A pesar de sus matices nacionales, el fascismo se caracteriza por:

  1. La exaltación del Estado por encima del individuo.
  2. La eliminación de libertades políticas y civiles.
  3. El uso sistemático de la propaganda y la censura.
  4. El culto al líder carismático.
  5. El uso de la violencia como herramienta política.

Es importante aclarar que el fascismo, aunque históricamente vinculado a la derecha por su nacionalismo, incorporaba elementos intervencionistas en lo económico y un rechazo tanto al liberalismo como al marxismo, lo cual lo ubica en una posición ideológicamente híbrida, incluso con rasgos colectivistas que hoy identificaríamos con sectores de la izquierda autoritaria.

🎭 “Fascista” como insulto: el nuevo comodín de la izquierda

Hoy en día, el término fascista ha dejado de usarse como un concepto político riguroso y se ha convertido en un simple insulto para silenciar. ¿No estás de acuerdo con la inmigración ilegal? ¿Te preocupa la inseguridad? ¿Defiendes la libertad educativa o la propiedad privada? Entonces, según ciertos sectores, eres automáticamente un fascista. Este abuso semántico tiene un objetivo claro: deslegitimar cualquier oposición sin necesidad de argumentar nada.

🇪🇸 El caso Torre Vaqueros: ¿ultraderecha genuina o infiltración interesada?

En manifestaciones sociales recientes en España, como las de Torre Vaqueros, se ha denunciado la presencia de grupos ultras y símbolos que nada tienen que ver con la ciudadanía que protesta. A menudo, estos elementos son usados para justificar la criminalización de todo el movimiento bajo la etiqueta de ultraderecha. Sin embargo, surgen preguntas legítimas:

  1. ¿Quién infiltra a estos grupos?
  2. ¿Por qué aparecen pancartas o símbolos de otras nacionalidades?
  3. ¿A quién beneficia que una protesta legítima acabe asociada con el extremismo?

No son pocos los que sospechan que estas infiltraciones no son espontáneas. ¿Estamos ante provocaciones coordinadas para dar munición mediática a la izquierda y desacreditar el descontento social? No hay pruebas definitivas, pero el patrón se repite sospechosamente.

🔄 La izquierda necesita al “fascista”

Paradójicamente, a la izquierda contemporánea le conviene mantener vivo el fantasma del fascismo. Al construir una amenaza exagerada de ultraderecha, puede:

  1. Movilizar a su electorado apelando al miedo.
  2. Justificar censuras, limitaciones de expresión y medidas autoritarias.
  3. Desviar la atención de sus propios fracasos de gestión.

El resultado es un clima político enrarecido, donde los ciudadanos no pueden expresar opiniones legítimas sin ser estigmatizados. Y en ese clima, el debate desaparece, sustituido por una guerra de etiquetas.

🧠 Conclusión: más pensamiento crítico, menos clichés

No se trata de negar que existen verdaderos movimientos extremistas, ni de justificar actitudes intolerantes. Pero reducir toda disidencia a “fascismo” es profundamente irresponsable y dañino para la democracia. El fascismo fue un fenómeno histórico trágico, no un insulto de uso cotidiano.

Cuando las etiquetas sustituyen al razonamiento, la política deja de ser un espacio de diálogo y se convierte en un campo de trincheras. Y en ese terreno, los únicos que ganan son quienes viven del enfrentamiento.

domingo, 13 de julio de 2025

Sanidad pública española: profesionales excelentes, contratos indignos

🏥 España presume de tener uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo. Y, en términos de formación, es cierto: médicos, enfermeros, técnicos y personal de atención primaria están entre los mejor preparados de Europa. Pero la realidad laboral de estos profesionales es otra cosa. Es precaria. Es desmotivadora. Es inaceptable.

📉 Formarse para emigrar

Según datos del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos, en 2023 más de 4.000 médicos solicitaron el certificado de idoneidad para trabajar en el extranjero, lo que supone un aumento del 20% respecto a 2022. Desde 2010, más de 33.000 profesionales sanitarios han pedido estos certificados para irse a trabajar fuera de España. ¿Por qué?

Porque fuera les ofrecen lo que aquí no: estabilidad, mejores sueldos y respeto profesional. Un médico residente que termina su formación puede ganar entre 2.500€ y 4.000€ al mes en Alemania, Reino Unido o Francia. En España, muchos empiezan encadenando contratos de días o semanas por 1.300€ netos mensuales.

🤦‍♂️ ¿Y qué aprendimos tras la pandemia?

Durante el COVID-19, los aplausos en los balcones y las promesas institucionales llenaron titulares. Se habló de “reforzar la sanidad”, de “blindar lo público”, de “dignificar a los profesionales”. Hoy, en 2025, todo eso quedó en nada.

Los contratos por semanas o días siguen siendo la norma. En algunos hospitales y centros de salud, los contratos de sustitución se firman el viernes por la tarde para no pagar todo el fin de semana, o se espera a última hora para justificar que “no hay sustitutos”.

🔒 Cierre de camas y abandono planificado

Cada verano, cientos de camas hospitalarias se cierran por falta de personal, no porque falten enfermeros o médicos dispuestos a trabajar, sino porque no se les contrata a tiempo o se ofrecen condiciones indignas. En algunas comunidades como Madrid, Andalucía o Valencia, se ha llegado a cerrar hasta el 20% de las camas en hospitales públicos durante periodos vacacionales.

Este deterioro no es casualidad: responde a una política de externalización, infradotación presupuestaria y gestión ineficiente, que crea un entorno donde lo privado florece a costa del hundimiento de lo público.

🚨 Deterioro asistencial: el síntoma final

  1. Citas en atención primaria a 12 o 15 días vista.
  2. Urgencias colapsadas por falta de refuerzo de plantilla.
  3. Pacientes crónicos sin seguimiento regular.
  4. Profesionales agotados, rotando por varios centros, sin tiempo ni condiciones para cuidar bien.

Lo peor es que todo esto empuja a la ciudadanía a soluciones de pago: seguros privados, clínicas concertadas, renuncia silenciosa al sistema público.


🧑‍⚕️ Sin condiciones dignas, no hay sanidad digna

No hay sanidad sin profesionales. Y no hay profesionales sin contratos estables, salarios justos y respeto laboral. La situación actual no es culpa de los médicos ni enfermeros que se van: es culpa de un sistema político que no ha estado a la altura. Ni antes, ni durante, ni después de la pandemia.

Aplaudir no basta. Hay que pagarles dignamente. Hay que darles estabilidad. Y sobre todo, hay que dejar de mentir diciendo que “no hay médicos”. Sí los hay. Solo que no están dispuestos a seguir siendo maltratados.

viernes, 11 de julio de 2025

✈️ Barajas: El aeropuerto que se convirtió en refugio invisible

En pleno corazón de Europa, a escasos kilómetros del Congreso de los Diputados y los centros de poder económico de España, el aeropuerto de Madrid-Barajas se ha convertido en el hogar forzado de decenas de personas sin techo. No hablamos de pasajeros varados por retrasos ni mochileros low-cost, sino de seres humanos que han hecho de las terminales su única opción de vida. ¿Cómo hemos llegado aquí? ¿Y por qué nadie está hablando de esto con la seriedad que merece?

🧊 El síntoma de un sistema frío

Barajas es ahora un refugio silencioso, con bancos como camas, baños públicos como duchas y cafeterías como únicas fuentes de calor. La mayoría de estas personas sin hogar no están allí por elección, sino por expulsión: de los precios del alquiler, de las listas de espera de servicios sociales, de los albergues saturados, y, en muchos casos, del propio país que les prometió una vida digna. Muchos son migrantes en situación irregular o solicitantes de asilo desbordados por la lentitud del sistema.

🤝 ¿Quién está detrás (o más bien, quién no está)?

Este fenómeno no es nuevo, pero ha crecido de forma alarmante desde 2022. Las ONGs como Cáritas, Médicos del Mundo o Fundación RAIS han alertado de la situación, pero la Administración se pasa la pelota entre el Gobierno central, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento. Nadie asume plenamente la competencia. Ni AENA, la empresa pública gestora del aeropuerto, ni Interior, ni Servicios Sociales, ni Inmigración.

Todo el mundo mira, pero nadie actúa.

💼 ¿Quién “gestiona” a los sin techo en Barajas?

La realidad es aún más cruda: nadie los gestiona formalmente. Algunos sobreviven gracias a la solidaridad espontánea de trabajadores del aeropuerto, taxistas o personal de limpieza que llevan bocadillos o mantas. En paralelo, se ha empezado a hablar de mafias que los “ordenan” dentro de las terminales, reparten espacios y hasta piden “peajes” para no ser desplazados por la policía o por otros grupos. Un submundo sin ley, donde la miseria es moneda y la dignidad, un lujo.

📰 El tratamiento mediático: superficial y estigmatizante

Cuando los medios hablan de ellos, lo hacen desde la anécdota: “Un centenar de sin hogar duerme en Barajas”, sin profundizar en el fracaso sistémico que hay detrás. Sin investigar cómo el aeropuerto más importante del país se ha convertido en símbolo de exclusión urbana. En vez de preguntar por qué están allí, se plantea cómo “sacarlos” para no incomodar la imagen turística.

Barajas no es su hogar. Es lo único que les queda.

El aeropuerto es un símbolo de progreso, movilidad y modernidad. Ver a personas sin hogar vivir allí debería avergonzar a un país que presume de crecimiento económico y récord de turistas. Y debería encender todas las alarmas políticas.

No podemos permitir que los no deseados sean simplemente “reubicados” fuera del campo de visión. Si hay personas viviendo en Barajas, no es por elección. Es porque la ciudad les ha dado la espalda, y el Estado ha mirado hacia otro lado.

Los que mandan sin salir en la foto: así funciona la política de las sombras en España

Cuando hablamos de poder político, pensamos en los rostros conocidos: presidentes, ministros, portavoces, diputados. Sin embargo, en los pasillos, despachos cerrados y chats cifrados se mueve otro tipo de poder, más silencioso pero no menos influyente: el de los asesores, cargos de confianza y jefes de gabinete. Personas que no han sido elegidas por nadie, pero que muchas veces deciden más que aquellos que sí pasaron por las urnas.

¿Quiénes son los que realmente influyen?

Los asesores políticos son una figura necesaria en cualquier gobierno. Pero en España, su proliferación ha convertido lo que debía ser un apoyo técnico en una estructura paralela de poder. Algunos se reparten entre ministerios, partidos, grupos parlamentarios y hasta empresas públicas. Su número exacto es difícil de rastrear: el propio Congreso ha evitado ofrecer cifras desglosadas más de una vez.

Los más influyentes escriben los discursos, deciden qué preguntas se responden y cuáles no, controlan las ruedas de prensa, negocian en nombre de sus jefes, elaboran borradores de leyes e incluso intervienen en estrategias judiciales. Y todo esto sin control democrático, sin comparecencias, sin responsabilidad directa.

Un sueldo blindado y opaco

Muchos de estos asesores ganan sueldos que superan los 80.000€ o 90.000€ al año, con escasa fiscalización. Están fuera del Estatuto del Empleado Público. Su nombramiento y cese depende exclusivamente del político al que sirven, lo que refuerza la lealtad personal por encima de la competencia o la ética.

En algunos casos, se colocan asesores que han sido rechazados por las urnas, imputados o vinculados a escándalos, bajo el cómodo paraguas del “cargo de confianza”.

El problema de fondo: las puertas giratorias del asesorado

Otro fenómeno preocupante es el reciclaje: un asesor puede ser hoy jefe de gabinete de un ministro, mañana pasar a una consultora privada y volver en un par de años con otro partido. Así, se pierde cualquier noción de neutralidad y se refuerza una red clientelar y endogámica donde los de siempre acaban mandando, pase lo que pase en las elecciones.

¿Y los medios? Bien, gracias

Pocas veces se habla de ellos en prensa. No porque no existan, sino porque muchos colaboran directamente con periodistas, filtran información o incluso negocian titulares. Algunos medios acaban contratando ex asesores como “analistas políticos”, cerrando así el círculo del poder invisible.

¿Y ahora qué?

Revisar, auditar y limitar el poder de los asesores no es una cuestión técnica. Es una cuestión democrática. La transparencia no puede aplicarse solo a los cargos públicos visibles. Porque los que mandan sin dar la cara también gobiernan, también condicionan, también hacen país. Y lo hacen sin rendir cuentas.

miércoles, 9 de julio de 2025

Cuando la Corrupción Sostiene al Poder: Un Parlamento Sin Vergüenza

En tiempos donde la política debería ser el pilar de la democracia, nos enfrentamos a un escenario vergonzoso: un parlamento corrompido, donde la ética es papel mojado y la honestidad ha sido sustituida por la supervivencia política.

Gobernar con varios imputados por corrupción ya debería ser motivo suficiente para cuestionar la legitimidad moral de cualquier ejecutivo. Pero no. Aquí, los nombres que aparecen en investigaciones judiciales no generan dimisiones, sino blindajes. La justicia avanza con lentitud, mientras los corruptos avanzan con pragmatismo. Y lo más alarmante es que este gobierno, lejos de caer por el peso de sus propios escándalos, se mantiene firme gracias a una red de intereses creados: pactos de conveniencia, intercambios de favores y silencios comprados.

Los escaños ya no representan a la ciudadanía. Representan cuotas de poder. Cada voto a favor del gobierno no es un respaldo a un proyecto político, sino un salvavidas que los diputados se lanzan entre ellos para no hundirse juntos. Los discursos se llenan de palabras como “estabilidad” o “responsabilidad institucional”, cuando en realidad quieren decir “miedo” y “complicidad”.

Lo más triste no es solo que esto ocurra. Lo más triste es que muchos lo justifican. Que gran parte de la población ha normalizado que la corrupción sea parte del juego, como si fuera inevitable. Y no lo es. No debería serlo. Hay alternativas. Hay políticos dignos, aunque parezcan cada vez más arrinconados por un sistema que premia al que calla, al que se pliega, al que cobra favores en vez de pagar con coherencia.

¿Dónde quedó la vergüenza? ¿Dónde están los principios? ¿Cómo llegamos al punto en el que la única prioridad del parlamento es salvarse a sí mismo?

Quizás sea hora de dejar de esperar milagros desde arriba y empezar a exigir cambios desde abajo. Porque mientras el poder siga sostenido por la corrupción, nunca será un poder legítimo. Y porque la dignidad no se negocia. Se ejerce.

miércoles, 2 de julio de 2025

¿Casualidad o patrón? Cada crisis política, un caos ferroviario

No es la primera vez que pasa. Y cada vez que ocurre, se repite el mismo guion: tensión política en el gobierno y, acto seguido, colapso ferroviario. Trenes parados, sistemas que “fallan”, comunicaciones interrumpidas, caos generalizado… y lo más inaceptable: personas encerradas durante 12 o 15 horas, sin agua, sin información, sin una salida clara.

¿Dónde está el protocolo de rescate?

Una cosa es una avería. Otra muy distinta es la total ausencia de un plan de actuación para asistir a los usuarios atrapados. No hay un protocolo público que garantice el rescate rápido y seguro de quienes quedan varados. ¿Cómo puede ser que, en pleno 2025, cientos de personas queden olvidadas en vagones durante horas sin ninguna respuesta institucional?

Esto no es un simple retraso. Es un abandono en toda regla.

¿Estamos siendo castigados?

Ante la repetición del patrón, la pregunta se impone: ¿el ciudadano está pagando el precio de la inestabilidad política? ¿Es esto una forma encubierta de castigo o presión, una muestra más de que el sistema no protege a quienes lo sostienen? La sensación de fondo es esa: mientras los dirigentes se pelean, es el ciudadano quien sufre en silencio, atrapado en un vagón sin salida.

Exigimos responsabilidad. Exigimos respeto.

La política no puede seguir siendo la excusa del deterioro de los servicios públicos. El transporte ferroviario es un derecho, no un lujo. Y quienes lo usamos a diario no podemos ser rehenes de la incompetencia o de las guerras internas del poder.

Ya basta de improvisar. Ya basta de mirar para otro lado. Lo que se necesita no es un parche ni una rueda de prensa: se necesita un protocolo de rescate inmediato, inversiones reales y un compromiso serio con los ciudadanos. Porque lo que está pasando no es casualidad. Y desde luego, no es normal.