Lo sabemos.
Ellos lo saben.
Y saben que lo sabemos.
Pero ahí siguen.
Actuando como si no supieran que lo sabemos.
Y esperando que hagamos como si no supiéramos que ellos lo saben.
Es el gran teatro de nuestro tiempo:
la política de lo evidente negado,
la comedia del secreto público,
la representación permanente del “aquí no pasa nada”.
Todos conocen la verdad,
todos saben quién mueve los hilos,
todos reconocen el guion.
Pero la función continúa.
Porque el sistema no exige que creamos la mentira.
Solo exige que hagamos como si la creyéramos.
Y así seguimos:
ellos fingiendo que no saben,
nosotros fingiendo que creemos.
Mientras lo evidente,
tranquilo,
permanece en el centro del escenario.
Mirándonos.


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