
En el primer debate de la campaña electoral de Andalucía 2026, un líder de la izquierda soltó una frase que no pasó desapercibida:
“hay que freír a impuestos a los ricos”.
Más allá del titular fácil, la frase abre un debate de fondo que rara vez se aborda con calma:
¿quién genera la riqueza… y quién decide cómo se reparte?
Antes de repartir, alguien tiene que producir
Aquí hay una realidad bastante simple, aunque incómoda para algunos discursos:
si no se genera riqueza, no hay nada que repartir.
El Estado del bienestar —sanidad, educación, pensiones— no se financia solo. Sale de:
- empresas que funcionan
- gente que trabaja
- beneficios que tributan
- consumo que genera impuestos
Es decir, de actividad económica real.
Por eso, más allá de etiquetas, hay un hecho:
los que más generan también son los que más sostienen el sistema… al menos en términos fiscales.
La objeción que cualquiera entiende (y que no es ninguna tontería)
Ahora bien, en casa, en la calle, o como me decía mi hijo “gen. Z”:
“Papá, es que los ricos ganan más de lo que deberían. Si bajaran precios, la gente viviría mejor.”
Y no es un argumento absurdo.
Si una gran superficie alimentaria bajara márgenes, muchos pagarían menos por comer.
Si la luz o el combustible costaran menos, el impacto sería inmediato.
Pero aquí la cosa se complica un poco:
- Los precios no dependen solo de “lo que quiera ganar el empresario”.
- Hay costes (energía, logística, salarios) que no son negociables.
- Y si reduces demasiado los beneficios, puedes frenar inversión, empleo o crecimiento.
Es decir: no siempre ganar menos significa automáticamente que todos vivan mejor.
Pero ojo: no todos los ricos son iguales
Y aquí viene una parte importante del debate, que tu hijo también señala bien:
hay sectores que generan más rechazo que otros.
🏦 La banca
Tras la Crisis financiera de 2008, mucha gente se quedó con la sensación de que:
- cuando hay problemas, paga el sistema
- cuando hay beneficios, se los quedan ellos
Y eso deja huella.
⚡ Energéticas y petroleras
Empresas como Iberdrola o Repsol operan en algo básico: luz y combustible.
Ahí el debate es más sensible porque:
- son servicios esenciales
- funcionan en mercados muy regulados
- y a veces ganan más justo cuando peor lo pasa la gente
De ahí esa sensación de que “se están aprovechando”.
Entonces, ¿el problema es el rico… o el sistema?
Quizá la pregunta no es si hay que “freír a impuestos” a nadie.
La pregunta buena es otra:
- ¿Se está generando riqueza en condiciones justas?
- ¿Hay competencia real o posiciones privilegiadas?
- ¿Estamos hablando de mérito… o de ventaja estructural?
Porque no es lo mismo:
- un empresario que compite en un mercado abierto
- que una gran compañía en un sector donde casi no hay alternativa
El debate serio no va de odiar o defender a los ricos.
Va de entender tres cosas básicas:
- sin riqueza no hay redistribución
- sin control, la riqueza se concentra
- sin reglas claras, algunos juegan con ventaja
Y ahí está el equilibrio difícil, el que nadie termina de resolver del todo.
Porque al final, más que “freír a impuestos”, lo que toca es algo bastante más complicado:
hacer que el sistema funcione sin romper lo que lo sostiene.
Pero para eso habrá que esperar a que la generación Z llegue a la política.




